El trabajo de unos científicos que ha contado con la colaboración del Instituto sobre Drogas y Conductas Adictivas y del Instituto de Diseño, Innovación y Tecnología,
demuestra que existe una relación directa entre la mayor presencia de contaminación del tabaco negro
y el aumento de los efectos dañinos. Así, la incidencia de las enfermedades vasculares periféricas,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o enfermedades gástricas es mayor en los
consumidores de tabaco negro que de rubio.
Se trata de una investigación pionero, ya que aunque ya se había descrito el riesgo de padecer
determinadas patologías en los fumadores, no se había realizado una comparativa entre los
consumidores de un tipo de tabaco y otro.
Para llegar a estas conclusiones se estudió la contaminación de los cigarrillos por materias extrañas,
como son hongos, insectos y microorganismos, que es mayor en el tabaco negro. En cualquier caso,
ambos investigadores incidieron en que es «indiscutible» el perjuicio de ambos tipos de tabaco sobre la
salud.
lunes, 22 de marzo de 2010
Tipos de tabaco
Hay cuatro 4 tipos principales de tabaco usados en los cigarrillos: Virginia, Burley, Oriental y Oscuro. Esta clasificación, ampliamente admitida en el mundo, considera criterios agronómicos, industriales y comerciales.
Tabac
o Virginia:
El tabaco Virginia se caracteriza por tener la hoja grande, que es cosechada una por una y se cura en hornos especiales; tiene una cantidad media de nicotina, azúcar y un aroma a miel.
Su nombre proviene del nombre del estado Virginia de los Estados Unidos de América, donde fue cultivado por primera vez.
El color de la hoja es verde claro y durante el proceso de curado adquiere un color amarillo limón o amarillo dorado -por este motivo también se le conoce como Tabacos Rubios.
Se emplean para fabricación de cigarrillos rubios y también para tabaco de pipa.
Tabaco B
urley
El Burley tiene hojas grandes, pero se cosecha la planta completa y tiene más cantidad de nicotina, nada de azúcar y un color y aroma a chocolate. Es un tabaco ligeramente más verdoso que el tabaco Virginia. Después de ser curado al aire, el tabaco se torna marrón perdiendo virtualmente todas sus azúcares. Este tipo de tabaco requiere suelos más pesados y más fertilizantes que el tabaco Virginia.
Este tipo de tabaco es curado al aire.Una vez curados se acondicionan con calor y se emplean después de un proceso de envejecimiento natural más o menos prolongado. El color de la hoja es verde claro amarillento que cambia por el proceso de curado a canela rojizo. Se emplean, sobre todo, en la mezcla de cigarrillos rubios de tipo americanos.
Tabaco oriental
Es el más rústico y de hoja más pequeña de todos los tipos de tabaco. Se cultiva en condiciones de altas temperaturas en la estación de verano en los Balcanes, Turquía y el Medio Oriente.
Estas condiciones y las altas densidades de los plantíos crean un sabor aromático, el cual es resaltado por el proceso de curado al sol, como en un cigarrillo tradicional turco.
Tabaco Oscuro
Es un tabaco ligeramente más grueso en su estructura foliar, a simple vista es parecido al tabaco Virginia, pero se diferencia en su proceso posterior a la cosecha, efectuándose una fermentación forzada, lo cual le da una característica típica y un aroma similar al ‘puro’ o ‘Habano’.
Tabac
o Virginia:El tabaco Virginia se caracteriza por tener la hoja grande, que es cosechada una por una y se cura en hornos especiales; tiene una cantidad media de nicotina, azúcar y un aroma a miel.
Su nombre proviene del nombre del estado Virginia de los Estados Unidos de América, donde fue cultivado por primera vez.
El color de la hoja es verde claro y durante el proceso de curado adquiere un color amarillo limón o amarillo dorado -por este motivo también se le conoce como Tabacos Rubios.
Se emplean para fabricación de cigarrillos rubios y también para tabaco de pipa.
Tabaco B
urleyEl Burley tiene hojas grandes, pero se cosecha la planta completa y tiene más cantidad de nicotina, nada de azúcar y un color y aroma a chocolate. Es un tabaco ligeramente más verdoso que el tabaco Virginia. Después de ser curado al aire, el tabaco se torna marrón perdiendo virtualmente todas sus azúcares. Este tipo de tabaco requiere suelos más pesados y más fertilizantes que el tabaco Virginia.
Este tipo de tabaco es curado al aire.Una vez curados se acondicionan con calor y se emplean después de un proceso de envejecimiento natural más o menos prolongado. El color de la hoja es verde claro amarillento que cambia por el proceso de curado a canela rojizo. Se emplean, sobre todo, en la mezcla de cigarrillos rubios de tipo americanos.
Tabaco oriental
Es el más rústico y de hoja más pequeña de todos los tipos de tabaco. Se cultiva en condiciones de altas temperaturas en la estación de verano en los Balcanes, Turquía y el Medio Oriente.
Estas condiciones y las altas densidades de los plantíos crean un sabor aromático, el cual es resaltado por el proceso de curado al sol, como en un cigarrillo tradicional turco.
Tabaco Oscuro
Es un tabaco ligeramente más grueso en su estructura foliar, a simple vista es parecido al tabaco Virginia, pero se diferencia en su proceso posterior a la cosecha, efectuándose una fermentación forzada, lo cual le da una característica típica y un aroma similar al ‘puro’ o ‘Habano’.
lunes, 15 de febrero de 2010
Enfermedades del Tabaco
Enfermedades cardiovasculares
Constituyen la principal causa de muerte en España. El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo y es el responsable directo del 30% de todas las cardiopatías coronarias. Debido a su capacidad de favorecer la aparición de arteriosclerosis, los cigarrillos no sólo incrementan la mortalidad y la morbilidad por cardiopatía coronaria, enfermedad arterial periférica y dolencias cerebro-vasculares, sino también el riesgo de padecer angina de pecho y aneurisma aórtico.
El consumo de tabaco, la hipertensión y la hipercolesterolemia son los tres factores que producen un mayor riesgo de cardiopatía coronaria. Sin embargo, el primero, cuando están presentes los otros dos, ejerce un efecto sinérgico sobre la muerte cardiovascular al potenciar los efectos de los otros agentes, y hace que la mortalidad global sea superior a la derivada de la combinación de los efectos independientes de los tres factores.
Cuando una persona deja de fumar disminuye su riesgo de fallecer por cardiopatía coronaria. Este peligro decrece con el tiempo de forma que, transcurrido un año desde que se ha abandonado el consumo, es ya mucho menor, y una vez transcurridos más de 15 años desde que se ha dejado de fumar, se acerca al de una persona que no ha lo ha hecho nunca.
Enfermedades respiratorias no tumorales
El tabaco es el principal factor causal de las enfermedades respiratorias no tumorales. La incidencia de tos y expectoración es tres veces más elevada en los fumadores, que además presentan niveles de función pulmonar disminuidos, así como un riesgo incrementado de bronquitis y otras enfermedades crónicas del aparato respiratorio. Más del 90% de los casos de bronquitis se deben al consumo de este producto.
En la mayoría de los estudios referidos a enfermedades respiratorias, se ha demostrado la existencia de una relación dosis-respuesta; es decir, a mayor número de cigarrillos consumidos diariamente, mayor es la probabilidad de desarrollarlas. El riesgo de contraer una bronquitis se halla influenciado también por la edad de inicio al tabaco, la cantidad diaria fumada y el número de años en los que se ha mantenido dicho hábito.
En las personas que dejan el tabaco se observa una disminución del riesgo de mortalidad en comparación con las que continúan con él. El peligro residual de muerte para los exfumadores está también determinado por la duración previa del consumo, así como por el numero de cigarrillos diarios fumados a lo largo de los años.
Tabaco y Cáncer
El tabaco es el principal factor causal del cáncer de pulmón, laringe y cavidad bucal. Su consumo es el responsable del 80 y 90% de los casos de cáncer de pulmón en los hombres y su importancia en las mujeres está aumentando tan rápidamente que, en los países donde éstas empezaron primero a fumar masivamente, la muerte por esta causa ha desplazado al fallecimiento por cáncer de mama, más común entre las mujeres. El riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón se halla estrechamente relacionado con el número de cigarrillos fumados y la edad de inicio del consumo. Un solo cigarrillo al día aumenta el peligro de desarrollar un tumor maligno.
El tabaco es también un factor causal bien establecido del cáncer de esófago y de vejiga urinaria. También se asocia el consumo de tabaco con un mayor riesgo de muerte por cáncer de riñón, páncreas y cuello del útero. El tabaco es el responsable directo del 30% de todas las muertes por cáncer. En los de cavidad bucal, laringe y esófago, el consumo de bebidas alcohólicas actúa de forma sinérgica con el tabaco y potencia así su efecto cancerígeno.
Los fumadores que dejan su hábito reducen de forma importante el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Así, pasados entre 10 y 15 años desde que se ha abandonado el consumo, el peligro se acerca al de las personas que no han fumado nunca.
Tabaco y problemas de salud para la mujer
Las mujeres, además de estar expuestas a los mismos riesgos que el consumo de tabaco ocasiona en los hombres, están sometidas a otros adicionales. En los últimos quince años, se han empezado a descubrir algunos problemas que este producto provoca de forma específica en las mujeres; entre ellos los más importantes son los siguientes:
*
Incremento del riesgo cardiovascular en mujeres que utilizan contraconceptivos orales. El tabaco ejerce un efecto multiplicador de los peligros de enfermedades coronarias en las fumadoras que toman anticonceptivos. La posibilidad de padecer un infarto de miocardio en estos casos aumenta aproximadamente diez veces.
*
Adelanto de la menopausia y osteoporosis. Las mujeres que consumen tabaco sufren un adelanto medio en la interrupción de la menstruación de entre dos y tres años con respecto a las que nunca han fumado. En estos momentos, se está estudiando la posible relación que puede existir entre este hecho y la pérdida prematura de masa ósea.
*
Consumo de tabaco y arrugas. La aparición de pliegues en el rostro es un fenómeno natural y prácticamente universal entre las personas mayores, ya sean hombres o mujeres. Sin embargo, existen evidencias de que el tabaco produce sequedad cutánea y acelera la aparición de arrugas en la cara de forma prematura. Éste es un fenómeno que si bien no puede considerarse como un problema de salud grave para las mujeres, sí debe ser comentado, aunque sólo sea para contrarrestar la imagen que la publicidad ofrece de las supuestas consumidoras: atractivas jóvenes de rostros radiantes.
Tabaco y úlcera duodenal
La úlcera duodenal es más frecuente entre las personas que fuman que entre las que no lo hacen y existe una clara relación dosis-respuesta que es independiente de cualquier otra posible conexión con el consumo de bebidas alcohólicas o café. Por otro lado, los sujetos que padecen úlcera y no consumen tabaco se curan con mayor rapidez y presentan menos riesgos de recaída.
Constituyen la principal causa de muerte en España. El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo y es el responsable directo del 30% de todas las cardiopatías coronarias. Debido a su capacidad de favorecer la aparición de arteriosclerosis, los cigarrillos no sólo incrementan la mortalidad y la morbilidad por cardiopatía coronaria, enfermedad arterial periférica y dolencias cerebro-vasculares, sino también el riesgo de padecer angina de pecho y aneurisma aórtico.
El consumo de tabaco, la hipertensión y la hipercolesterolemia son los tres factores que producen un mayor riesgo de cardiopatía coronaria. Sin embargo, el primero, cuando están presentes los otros dos, ejerce un efecto sinérgico sobre la muerte cardiovascular al potenciar los efectos de los otros agentes, y hace que la mortalidad global sea superior a la derivada de la combinación de los efectos independientes de los tres factores.
Cuando una persona deja de fumar disminuye su riesgo de fallecer por cardiopatía coronaria. Este peligro decrece con el tiempo de forma que, transcurrido un año desde que se ha abandonado el consumo, es ya mucho menor, y una vez transcurridos más de 15 años desde que se ha dejado de fumar, se acerca al de una persona que no ha lo ha hecho nunca.
Enfermedades respiratorias no tumorales
El tabaco es el principal factor causal de las enfermedades respiratorias no tumorales. La incidencia de tos y expectoración es tres veces más elevada en los fumadores, que además presentan niveles de función pulmonar disminuidos, así como un riesgo incrementado de bronquitis y otras enfermedades crónicas del aparato respiratorio. Más del 90% de los casos de bronquitis se deben al consumo de este producto.
En la mayoría de los estudios referidos a enfermedades respiratorias, se ha demostrado la existencia de una relación dosis-respuesta; es decir, a mayor número de cigarrillos consumidos diariamente, mayor es la probabilidad de desarrollarlas. El riesgo de contraer una bronquitis se halla influenciado también por la edad de inicio al tabaco, la cantidad diaria fumada y el número de años en los que se ha mantenido dicho hábito.
En las personas que dejan el tabaco se observa una disminución del riesgo de mortalidad en comparación con las que continúan con él. El peligro residual de muerte para los exfumadores está también determinado por la duración previa del consumo, así como por el numero de cigarrillos diarios fumados a lo largo de los años.
Tabaco y Cáncer
El tabaco es el principal factor causal del cáncer de pulmón, laringe y cavidad bucal. Su consumo es el responsable del 80 y 90% de los casos de cáncer de pulmón en los hombres y su importancia en las mujeres está aumentando tan rápidamente que, en los países donde éstas empezaron primero a fumar masivamente, la muerte por esta causa ha desplazado al fallecimiento por cáncer de mama, más común entre las mujeres. El riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón se halla estrechamente relacionado con el número de cigarrillos fumados y la edad de inicio del consumo. Un solo cigarrillo al día aumenta el peligro de desarrollar un tumor maligno.
El tabaco es también un factor causal bien establecido del cáncer de esófago y de vejiga urinaria. También se asocia el consumo de tabaco con un mayor riesgo de muerte por cáncer de riñón, páncreas y cuello del útero. El tabaco es el responsable directo del 30% de todas las muertes por cáncer. En los de cavidad bucal, laringe y esófago, el consumo de bebidas alcohólicas actúa de forma sinérgica con el tabaco y potencia así su efecto cancerígeno.
Los fumadores que dejan su hábito reducen de forma importante el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Así, pasados entre 10 y 15 años desde que se ha abandonado el consumo, el peligro se acerca al de las personas que no han fumado nunca.
Tabaco y problemas de salud para la mujer
Las mujeres, además de estar expuestas a los mismos riesgos que el consumo de tabaco ocasiona en los hombres, están sometidas a otros adicionales. En los últimos quince años, se han empezado a descubrir algunos problemas que este producto provoca de forma específica en las mujeres; entre ellos los más importantes son los siguientes:
*
Incremento del riesgo cardiovascular en mujeres que utilizan contraconceptivos orales. El tabaco ejerce un efecto multiplicador de los peligros de enfermedades coronarias en las fumadoras que toman anticonceptivos. La posibilidad de padecer un infarto de miocardio en estos casos aumenta aproximadamente diez veces.
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Adelanto de la menopausia y osteoporosis. Las mujeres que consumen tabaco sufren un adelanto medio en la interrupción de la menstruación de entre dos y tres años con respecto a las que nunca han fumado. En estos momentos, se está estudiando la posible relación que puede existir entre este hecho y la pérdida prematura de masa ósea.
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Consumo de tabaco y arrugas. La aparición de pliegues en el rostro es un fenómeno natural y prácticamente universal entre las personas mayores, ya sean hombres o mujeres. Sin embargo, existen evidencias de que el tabaco produce sequedad cutánea y acelera la aparición de arrugas en la cara de forma prematura. Éste es un fenómeno que si bien no puede considerarse como un problema de salud grave para las mujeres, sí debe ser comentado, aunque sólo sea para contrarrestar la imagen que la publicidad ofrece de las supuestas consumidoras: atractivas jóvenes de rostros radiantes.
Tabaco y úlcera duodenal
La úlcera duodenal es más frecuente entre las personas que fuman que entre las que no lo hacen y existe una clara relación dosis-respuesta que es independiente de cualquier otra posible conexión con el consumo de bebidas alcohólicas o café. Por otro lado, los sujetos que padecen úlcera y no consumen tabaco se curan con mayor rapidez y presentan menos riesgos de recaída.
lunes, 8 de febrero de 2010
Componentes de un cigarro
- Gas cianhídrico: el humo visible es tan solo el 5-8% del total de lo que se produce al consumir cigarrillos. Esta gas venenoso reduce la capacidad del organismo de transportar oxígeno.
- Amonio: se utiliza para cristalizar la nicotina. El amonio acelera la dispersión de la nicotina cristalizada al aumentar el pH del humo del tabaco.
- Azúcar: es el aditivo más común que se presenta en torno al 3%. Cuando se enciende un cigarrillo, los azúcares empiezan a arder y producen una sustancia química denominada acetaldehído, que refuerza el efecto adictivo de la nicotina.
- Cacao: contiene una sustancia química llamada teobromina, que potencia una dilatación de las vías respiratorias.
- Piridina: baja la capacidad de reacción del sistema nervioso.
- Chocolate y miel: estos aromatizantes ayudan a quitarle el amargor de la nicotina.
- Menta: sin la menta el humo sería muy irritante para la garganta.
- Regaliz: es otro aromatizante, lo único que también dilata las vías respiratorias.
- Relleno: Los cigarrillos contienen minúsculos trozos de hoja de tabaco, pero la mayoría del relleno proviene de los tallos y otros desechos de la hoja.
- Papel: el tipo de papel usado como cilindro del cigarrillo tiene efectos en la fuerza del mismo.
- Filtro: Los filtros, hechos de acetato de celulosa, retienen parte del alquitrán y del humo antes de que éstos lleguen a los pulmones del fumador.
- Amonio: se utiliza para cristalizar la nicotina. El amonio acelera la dispersión de la nicotina cristalizada al aumentar el pH del humo del tabaco.
- Azúcar: es el aditivo más común que se presenta en torno al 3%. Cuando se enciende un cigarrillo, los azúcares empiezan a arder y producen una sustancia química denominada acetaldehído, que refuerza el efecto adictivo de la nicotina.
- Cacao: contiene una sustancia química llamada teobromina, que potencia una dilatación de las vías respiratorias.
- Piridina: baja la capacidad de reacción del sistema nervioso.
- Chocolate y miel: estos aromatizantes ayudan a quitarle el amargor de la nicotina.
- Menta: sin la menta el humo sería muy irritante para la garganta.
- Regaliz: es otro aromatizante, lo único que también dilata las vías respiratorias.
- Relleno: Los cigarrillos contienen minúsculos trozos de hoja de tabaco, pero la mayoría del relleno proviene de los tallos y otros desechos de la hoja.
- Papel: el tipo de papel usado como cilindro del cigarrillo tiene efectos en la fuerza del mismo.
- Filtro: Los filtros, hechos de acetato de celulosa, retienen parte del alquitrán y del humo antes de que éstos lleguen a los pulmones del fumador.
Sustancias contenidas en un cigarro
- Amoniaco: componente de productos de limpieza.
- Arsénico: veneno contenido en raticidas.
- Butano: combustible doméstico.
- Cianuro: empleado en las cámaras de gas.
- Formaldehído: conservante.
- Metano: combustible utilizado en cohetes espaciales.
- Cadmio: presente en baterías.
- Monóxido de carbono: presente en los humos de escape de los coches.
- Alquitrán: es la sustancia oscura y pegajosa encargada de llevar la nicotina y demás productos químicos del tabaco hasta nuestros pulmones. Podríamos decir que es el vehículo en el cual todos los venenos presentes en el cigarrillo, viajan hacia nuestro torrente sanguíneo.
- Benceno, Radón y demás basura: Son productos químicos que nunca querríamos que estuviesen en nuestra casa, ya que causan cáncer. Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico.
- Nicotina: es la responsable de que el tabaco sea tan aditivo. Crea casi la misma adicción que la heroína o la cocaína.
- Arsénico: veneno contenido en raticidas.
- Butano: combustible doméstico.
- Cianuro: empleado en las cámaras de gas.
- Formaldehído: conservante.
- Metano: combustible utilizado en cohetes espaciales.
- Cadmio: presente en baterías.
- Monóxido de carbono: presente en los humos de escape de los coches.
- Alquitrán: es la sustancia oscura y pegajosa encargada de llevar la nicotina y demás productos químicos del tabaco hasta nuestros pulmones. Podríamos decir que es el vehículo en el cual todos los venenos presentes en el cigarrillo, viajan hacia nuestro torrente sanguíneo.
- Benceno, Radón y demás basura: Son productos químicos que nunca querríamos que estuviesen en nuestra casa, ya que causan cáncer. Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico.
- Nicotina: es la responsable de que el tabaco sea tan aditivo. Crea casi la misma adicción que la heroína o la cocaína.
Introducción al tabaco.
El tabaco es una planta herbácea de cuyas hojas se produce la mayor parte del tabaco consumido en el mundo, y está estrechamente emparentado con las plantas como las del tomate.
Su composición química en la planta es la siguiente:
- Glúcidos (40%)
- Sales minerales (15-20%)
- Ácidos fenoles (cafeico, clorogénico)
- Alcaloides piridínicos (2-15%)
- Nicotina (líquido oleoso, volátil, soluble en agua y solventes orgánicos)
Su composición química en la planta es la siguiente:
- Glúcidos (40%)
- Sales minerales (15-20%)
- Ácidos fenoles (cafeico, clorogénico)
- Alcaloides piridínicos (2-15%)
- Nicotina (líquido oleoso, volátil, soluble en agua y solventes orgánicos)
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